Fiestas navideñas: excesos y mala alimentación

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En todo el mundo hispano estamos a menos de dos semanas de la celebración de una de nuestras fiestas preferidas: la Navidad (puede que en algún lugar de habla hispana no se celebre, no soy capaz de asegurarlo, pero en todo caso no tengo ni idea de dónde podría ser). Como buenos fiesteros, no nos conformamos con un sólo día de fiesta, como podría ser Nochebuena y Navidad; no, nosotros empalmamos, ya que estamos, Nochevieja, Año Nuevo, y acabamos con el día de Reyes, porque sí oye, nosotros lo valemos.

Sin embargo, si hay algo que nos acompaña en todos estos días festivos, y en los que van entre ellos, laborales pero con ambiente de juerga, son las buenas mesas cargadas de comida y bebida. También es tradicional en cualquier reunión de origen hispano las viandas más apetitosas, hechas en cantidades ingentes para recibir a todos los amigos, conocidos y familiares que puedan llegar a nuestras casas… e incluso lo que no llegan, si me apuras. Así, una vez que han pasado estas fiestas, los gimnasios se llenan de latinas gordas que incluso han ganado peso durante estos días, y que hacen un propósito de Año Nuevo para perder no sólo esos kilos de más, si no los que ya tenían de antes; por supuesto, aunque la intención es lo que cuenta, no siempre es eficaz para el resultado, y muchas acaban desilusionadas al cabo de poco tiempo, arrastrado el exceso de peso que hayan conseguido en Navidades durante todo el año hasta las siguientes , en un círculo vicioso que nunca acaba.

Todos los profesionales de la ciencia de la alimentación, desde médicos hasta dietistas u otras disciplinas similares, nos advierten sobre los excesos y atracones que todos en mayor o menor medido nos acabamos dando durante este período festivo. Y es que un hecho que en el mundo la obesidad se está convirtiendo en un verdadero riesgo para la salud, y en lo que respecta a la obesidad en las hispanas, realmente se ha disparado en los últimos tiempos. Nombro a las mujeres, sí, porque son ellas las que han ido aumentando en número en este asunto, mientras que los hombres parecen haber sufrido un parón; por supuesto, ellas tienen el factor genético de ir aumentando de peso por la edad y los cambios hormonales que sufren, pero también por ciertas costumbres adquiridas que han hecho que hayan ido perdiendo la alimentación tradicional que tan bien iba en años previos.

No nos engañemos de todas formas: las latinas en general son mujeres voluptuosas, de amplias curvas y cuerpos generosos, y aunque cuidarse con la dieta y un estilo de vida saludable ayuda a mantener un peso más o menos aceptable, siempre tienden a ser como mínimo “gorditas”. Y por supuesto, su gusto por el buen beber y el buen comer es ascentral y, lo mejor, una costumbre que nadie quiere perder. Por eso, estas fechas son las mejores para advertir sobre el tema de los excesos en la mesa, aunque realmente no esperamos que haya mucha gente que pueda resistir la tentación de pasarse con la comida o la bebida. Es una forma de celebración como cualquier otra, sólo que esta es muy nuestra y verdaderamente agradable, debería añadir.

Aunque supongo que esto es algo así como predicar en el desierto, pediría que para estas fechas actuáramos con mesura, y aunque no renunciemos a todos esos manjares propios de esta festividad y que tanto nos gustan, intentemos hacerlo de forma equilibrada. Comer un poco menos de lo que solemos, beber mucha agua e intentar dar paseos cada día ayudará sin duda a que el efecto de las comidas navideñas no sea tan dañino para nuestra salud y nuestro físico.

Las mujeres latinas, apreciadas en todo el mundo

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Siempre he opinado que tener fama (buena o mala, para el caso es lo mismo, la cuestión es tenerla) es un arma de doble filo, que puede traer muchos beneficios a la vida de alguien, pero también muchos perjuicios. Así, cuando algo se pone de moda, hay que tener mucho cuidado y no extrañarnos si, lo que un día es perfecto y maravilloso, al siguiente cae en el olvido e incluso se recuerda de mala manera.

Y digo esto porque, desde hace unos años para acá, se puso de moda todo lo latino, sobre todo las latinas hot. No es que me desagrade ni me parezca mal, de hecho yo mismo lo disfruto bastante, la verdad sea dicho, aunque sea porque la tierra me tira; sólo me preocupa que, tan pronto como a todo el mundo parece gustarle todo lo que sepa a caribe, mediterráneo y samba, acabe por volverse en nuestra contra y nos veamos arrastrados por el suelo. Todo lo que tiene sabor latino ha existido durante mucho tiempo, y también todo lo bueno que conlleva: buen clima, alegría, jolgorio y, por supuesto, bellas mujeres. ¿Por qué de pronto el mundo ha parecido darse cuenta de ello? Es algo que realmente no me explico muy bien.

Sobre todo, es bastante notable lo que la fama de las latinas xxx ha crecido en todo el mundo; pero claramente, su mayor ascenso ha sido en el porno online. No es que en otros ámbitos no estén apreciadas, porque en el cine, la música, el deporte… mayormente las actividades artísticas y las que son de cara al público, desde siempre ha destacado y han mantenido una supremacía tanto física como intelectual, aunque antes no parecía que mucha gente se diera cuenta. Pero no olvidemos que hasta hace muy poco tener raíces latinas o hispanas, de cualquier país hispano que fuera, era más bien motivo de discriminación; sin embargo, de pronto y porrazo, parece que quisieron verse en las guapas mujeres de ascendencia latina unas características que sobresalían del resto de las demás.

¿Cuáles crees que podrían ser? Pues la verdad, aunque por supuesto su inteligencia, su don de gentes y su saber estar seguramente que no tengan pena, lo que verdaderamente atrae de las latinas es su fama de tías calientes, nos guste eso más o menos. Sus curvas voluptuosas, que por supuesto ellas saben explotar como nadie, y su pasión por todo lo que las rodea, más un físico atractivo por diversos motivos, hacen de ellas las mujeres perfectas y soñadas por muchos hombres (y lesbianas) del  mundo. ¿Y siempre fue así? Bueno, los latinos sabemos que sí, pero hay que recordar los años en que las rubias (ya fueran norteamericana o nórdicas) eran las que se llevaban la fama de ser las féminas más atractivas y deseadas del mundo; incluso a nosotros nos atraían bastante, no sé si por ir detrás de la marea, o por lo diferente que eran de nuestras mujeres en general. Pero ahora todo eso cambió, nuestras paisanas se han convertido en objeto de deseo.

Y todo esto no es sólo en los videos porno, ni en la pornografía en general. En realidad, en todos los ámbitos que podamos pensar, hay un resurgimiento de lo latino, tanto para lo bueno como para lo malo. Y es que eso suele pasar con todo lo que se pone de moda: cuando unos idolatran al ítem en cuestión, otros lo demonizan, y cuando la moda pasa, muchas veces ya ni siquiera podemos recordar si aquello nos gustaba, o simplemente íbamos al son de todos los demás. Un  tema para reflexionar, ¿no crees?